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jueves, 14 de enero de 2010

Las Paperas

Tenía los carrillos inflados como si estuviera hinchando globos de chicle, o como si no parase de soplar en una trompeta, pero en realidad no hacía ninguna de las dos cosas, sino soportar la broma pesada, tardía, de unas vulgares y cómicas paperas.
-¿A tu edad unas paperas?
Por la forma en que se encogió mudamente de hombros, comprendí que debía haber respondido lo menos cien veces, a la misma pregunta. Dejé el paquete que le traía encima de una silla y arrimé otra, para mí, junto a la cama en la que se había vuelto a meter, después de abrirme la puerta.
-¿Dónde está tu muchacha?
-Con el macarra de su novio, supongo. Los miércoles libra.
-¿Te encuentras molesto?
-No demasiado. La verdad es que no siento nada. Ni siquiera tengo fiebre.
Ciertamente su aspecto parecía bastante saludable y de no haber sido por la inflamación mofletaria y la barba de tres días, nadie hubiera sospechado nunca lo enfermo que estaba.
-Pues lo estoy aunque no te lo creas, y según el médico, bastante además. Incluso corro serio peligro de quedar esmeril para siempre.
Sin responder nada, alargué la mano, cogí el paquete que había dejado en la silla y se lo tendí con una sonrisa, que quiso ser socarrona.
-¿Qué diantres es esto? No me dirás que a estas alturas me vas a venir con regalitos.
-No es sólo mío- continué sonriendo- Es de parte de toda la oficina con nuestros mejores deseos.
-Esta sí que es buena- exclamó- ¿Qué pasa? ¿ Estáis planeando pedirme un aumento de sueldo?
-Ábrelo, vamos. No seas tan suspicaz.
-¿Qué es?
-Pero bueno. ¿Es que hasta para esto tienes que hacerte de rogar? ¡Ábrelo de una vez y te enterarás, pelmazo!
Raúl, nuestro director y dueño de empresa, amén de mi cuñado, se colocó parsimoniosamente las gafas como hacía siempre que se disponía a realizar una labor de precisión y con la misma lentitud empezó a despegar las tiritas de papel cello. Yo sabía que lo estaba haciendo adrede, para exasperarme, para devolverme de alguna manera la pelota de la reprimenda que le acababa de echar.
-¿Supongo que estarás al corriente de lo de los paquetes bomba, no? -inquirí rezumando ironía.
Raúl se detuvo en seco y apartó el paquete de sí.
-¿No habrás sido capaz de ponerme un petardo aquí dentro, verdad? Que tú eres así de cabrón.
No pude reprimir una carcajada cuando soltó el paquete entre mis manos como si le quemara y me propuso que lo abriera yo.
-...que no me fío de ti ni un pelo- añadió completamente mosqueado.
Y yo ya sabía, que a partir de ese momento se inventaría cualquier excusa, que se agarraría a un clavo ardiendo, o a lo que fuera, antes que desenvolver el regalo delante de mi y tener que demostrar su gratitud, ilusión o decepción, con una frase convencional y absolutamente torpe. Antes de eso, se haría el remolón, el distraído y lo dejaría para desenvolverlo después, cuando yo ya me hubiera marchado.
-Pues yo tampoco lo abro, fíjate lo que te digo -me negué- es tu regalo y lo vas a abrir tú.
Recogió de nuevo el paquete por que no le quedaba más remedio, pero enseguida, todo recelo, me soltó lo que yo esperaba oír.
-Estoy seguro de que aquí hay gato encerrado y no te voy a dar el gustazo de que te desgueves de mí. Así, que lo abriré más tarde.
Me encogí de hombros con una nueva risotada mientras él, dando por zanjada la cuestión, aparcaba el envoltorio sobre la mesilla y empezaba a interrogarme sobre las banalidades de rigor. El tiempo, la familia, mis últimas conquistas falderas que siempre le interesaban mucho, y como no, las novedades de la oficina, donde en los últimos tiempos él venía ejerciendo de jefe problemático, chapado a la antigua, reacio a entrar en razón con respecto a una fusión americana, que nos permitiría incrementar ingresos y abrirnos a nuevos mercados.

-"No estoy dispuesto a soltar las riendas -había manifestado tajantemente en el último pleno- No pienso dejarme cegar por la ambición, a costa de que la organización se me vaya de las manos. Esos americanos son como esponjas, igual que buitres y a las primeras de cambio me desplazarían de mi puesto en la junta directiva. Tal y como estamos nos va la mar de bien. Hemos funcionado así perfectamente durante treinta años y jamás nos ha faltado para un capricho. No necesito a esos yanquis advenedizos para nada. La nuestra, es una empresa familiar".
Volvimos a charlar del asunto durante un rato, en el que, innecesariamente, aprovechó para ratificar una vez más su inamovible postura, y luego de tomarnos un café que yo mismo había preparado, nos despedimos.
-Tómatelo despacio -le dije- y no abras el paquete hasta después, que es el postre. Venga. Espero que te mejores y que se te deshinchen pronto esos mofletes de Papá Noel. Así no puedes volver al despacho.
-Vete al cuerno -me respondió y luego siguió ensayando nuevos improperios, mientras yo terminaba de colocarme el abrigo, llevaba las tazas sucias a la pila y aprovechaba para abrir el gas de los quemadores de la cocina.
Minutos más tarde, cuando ya me había alejado en mi coche varias manzanas, abrió por fin el regalo y el eco de una lejana y potente explosión retumbó por el asfalto hasta mis oídos, igual que una campana de liberación. Desde ese preciso instante, la empresa pasaba a ser propiedad de la tonta de su hermana, o sea de mi mujer, o lo que venía a ser lo mismo, exclusivamente mía. Miré el reloj, solté una nueva carcajada y aceleré rumbo al centro.
A ver si después de tantas molestias, iba a llegar tarde a mi cita con los americanos.

1 comentario:

  1. MA PAULA.
    Mermée a la chanson
    sons de temps de une fenetrè
    son de un tango amarc
    ce unne pipe
    de chanson de la noite
    noir comme unne barricade
    tango amarc de unne femmè
    sons et melodìes
    mont de unne francque femme
    sons de ma amor
    son de aquestte magnolie
    sons de bonnes aires
    aquette tango sonnant a ma cor
    sons denigratès
    a la perdition de ma femme
    ma cor
    ma son
    ma sort
    ma cor
    ma Paula
    ma a fet sangrée
    en la nuit
    de aquette mont
    de la nuit
    de le mont
    de aquette bonnes aires
    de aquet tango
    aquette femme
    cor
    et perditiòn
    monde et têtte
    mon amoeur
    ma son
    ma cor
    ce unne bombe de relojeriè
    ce coome unne favour
    de aquet Dieu
    com forme
    de femme
    con forme
    de ma femme
    perfum de aquette ma monde
    de aquettes letres
    de aquette son
    ma monde ce
    una muliere
    ma premiere et veritè amoeur
    ma son
    cor et perditiòn
    arrivez a ma perdition
    ma PAULA.

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