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domingo, 25 de abril de 2010

Mentira Cochina

Hoy quiero dejar aquí una especie poupurri de varios artículos y opiniones que he recopilado en la red sobre la mentira, los mentirosos y cómo detectarlos. Son un poco repetitivos, pero todos aportan algún detalle interesante.
Pocas cosas hay menos demoledoras que la mentira en la relación humana y me ha parecido una buena idea, juntaros las pistas básicas, que según los médicos y psicólogos, delatan a los “jodios Pinochos”. Ni que decir tiene, que aunque no he puesto el nombre de los autores (sencillamente porque no los apunté y luego no he sabido volver a encontrarlos) renuncio a cualquier pretensión sobre su autoría.
I
La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tendría el afrontar la verdad de alguna cosa. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin embargo a la larga si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicológicamente denominado Trastorno En El Control De Impulsos.
La mentira se da porque el sujeto obtiene cierto placer.
Se siente de alguna forma más listo que los demás.
El hecho de correr cierto riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina.
Recibe el beneficio secundario que supone el no afrontar el acto realizado.
Aunque parezca difícil de creer, cuando una persona miente compulsivamente, él o ella es quien se engaña en primer lugar, pues no es capaz de ver la diferencia entre la verdad y la fantasía y se aleja irremediable y peligrosamente de la realidad. Expertos aseguran que, de alguna manera, se aprende a mentir en la infancia debido a la incomprensión o rechazo de los padres y, claro, también para adaptarse a lo que ellos quieren o esperan de nosotros. Cuando la mentira se vuelve enfermiza, cuando se hace un hábito y se miente por deporte, el tema se vuelve mucho más grave.
Según los psicólogos, las razones más comunes por las que alguien miente son las siguientes:
• Para satisfacer su propia vanidad.
• Para obtener cierto absurdo placer a través de invenciones.
• Para demostrar poder o control ante los demás.
• Para dañar a los demás con rumores o falsas acusaciones.
• Para conseguir estima, atención y afecto de los demás.
• Para así poder compensar su propia inseguridad.
¿Qué siente?
Si el mentiroso oculta o desfigura la verdad, con seguridad no se siente nada bien y, además, sufre de:
• Desgaste emocional: Tiene que controlar las palabras y forzar la memoria para no contradecirse.
• Malestar: Al mentir no elimina ningún malestar, el problema de fondo subsiste y se siente aún peor que antes.
• Efecto bumerán: Al intentar disfrazar una realidad que no soporta, la demuestra con más fuerza.
• Remordimientos: El sentimiento de culpa le pesa tanto que comete errores y termina siendo atrapado.
• Rechazo: Sus engaños constantes acaban por deteriorar las relaciones con los demás.
• Desconocimiento propio: Nunca llega a saber cómo es en realidad, vive en un mundo imaginario.
¿Cómo detectarlo?
Las personas que inventan, deforman o exageran la realidad son conscientes de su incapacidad para comunicarse con sinceridad, pero no pueden controlar su conducta y viven llenos de malestar sin solucionarlo. Algunos viven en un mundo irreal y ni siquiera se dan cuenta de que están mintiendo.
La compulsión es la base de todo tipo de trastorno obsesivo y la mentira repetitiva está relacionada con problemas en personalidades inflexibles y de conducta rígida. Por ello la mentira compulsiva es difícil de manejar terapéuticamente porque se oculta tras otras conductas, como la compulsión por el juego o las adicciones.
Según estadísticas de 2005 de algunos Servicios de Salud Mental de los hospitales, el 92% de los pacientes miente sobre el consumo de sustancias; el 25%, sobre el consumo de alcohol, y el 58%, sobre el juego patológico (ludopatía).
La conducta del mentiroso compulsivo tiene su raíz en los vínculos más primarios; es decir, aquellos que lo han formado como sujeto. En la niñez se forma su personalidad según la educación y el contexto en el que se vive. Está en constante asimetría con los adultos, por lo que se vale de mentiras inocentes para intentar igualarse.
Existen cuatro tipos de manifestación de la mentira: la hecha en forma esporádica (todos alguna vez mentimos), la evolutiva (de niño), la que se dice como producto de un padecimiento sintomático (para obtener atención gracias a la creación de un falso personaje) y la efectuada como conducta repetitiva. Esta es la mitomanía, en la que se vive para y por la mentira.

II
El interrogatorio crea en el interrogado ansiedad, tensión nerviosa y un estado de alteración mental. A esto se acompaña una variedad de síntomas que se evidencian cuando una persona trata de mentir, como una combinación de síntomas físicos, emocionales o mentales
De entre los síntomas emocionales, físicos y mentales del engaño se encuentran:
-El flujo excesivo de traspiración ---> Confusión
-El sonrojo o palidez de la piel ------> Memoria deficiente
-La aceleración o decrecimiento del pulso -----> Titubeo
-La resequedad de la lengua o la boca ------> Tensión
-Salivación excesiva -----> Nerviosismo
-Cambios en el ritmo de respiración ---> Ansiedad incipiente
-Movimientos involuntarios ---> Temor
-Espasmos musculares ---> Odio e ira
-Tensión muscular ----> Tics faciales
-Humedecerse los labios ----> Alteración nerviosa
-Movimientos fugaces de los ojos Pausas prolongadas y
Entorpecimiento del habla
-Confusión general del habla
-Vehementes protestas de inocencia, accesos de ira y actitud de ofendido
-Impotencia de ver a los ojos del entrevistador
-Notorios esfuerzos de reestablecer el control

III
La mentira es la reacción y defensa básica y principal, cuando se amenaza el instinto de conservación. El mentir origina un trauma mental en el sujeto, por lo tanto, la comprensión de los diversos procesos y mecanismos que se involucran en la falsedad, constituyen una ventaja para el interrogador.
El mitómano utiliza la mentira como conducta de vida, falseando la verdad respecto de hechos, cosas y personas con el objeto de hacer un daño, u obtener atención y relevancia.
Existen tres tipos de personalidad donde se asienta esa conducta obsesiva: la psicótica (producto de un delirio), la perversa (la mentira es un instrumento para falsear hechos y dichos) y la neurótica (el otro aparece como alguien que lo tiene todo y se necesita de la mentira para llamar su atención).
Pero para poder prevenir, es necesario detectar la conducta a tiempo. En este sentido, dos universidades estadounidenses difundieron en 2005 trabajos experimentales que sugieren que las mentiras podrían detectarse con un estudio de rutina. En uno, científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania compararon imágenes obtenidas con resonancia magnética funcional del cerebro de sujetos cuando mentían y cuando decían la verdad. Según los resultados publicados en Nature, determinaron que las mentiras se pueden detectar con un 99% de precisión.
En el segundo estudio, expertos de la Universidad de California del Sur hallaron que el cerebro de los mentirosos compulsivos posee diferencias estructurales respecto de quienes dicen la verdad: en el lóbulo frontal tienen más sustancia blanca que materia gris. Es decir son menos inteligentes, y más “listos”, en el sentido amoral de la palabra.
A pesar de que generalmente se asegura que "todos los hombres nacen sinceros y mueren mentirosos", parece ser que unos nacemos más predispuestos que otros.

IV
PUNTOS BASICOS PARA DETECTAR LA MENTIRA
- El que miente evita cualquier referencia a su persona en sus mentiras, así como la utilización de palabras como “yo” o “mí”. Debido al hecho de que casi todo el mundo se siente incómodo al mentir, la gente intenta por instinto distanciarse de su propia mentira.
- Evitan mencionar el nombre de la persona sobre la que mienten. Prefieren decir “no tuve relaciones íntimas con esa mujer” antes que decir “no tuve relaciones con Mónica”.
- ¿Ofrecen una “representación” impecable? El mentiroso habitual también olvida, aunque haya practicado la mentira repetidas veces. Generalmente solemos ser muy reticentes a repetir una mentira transcurrido algún tiempo. “¿Para qué me lo vuelves a preguntar, eso ya te lo conté?”.
- La voz del que miente sube de volumen debido a la tensión asociada con la mentira. Si cuando se ven “pillados” chirrían como un canario mientras te explican su versión, podemos empezar a sospechar.
Cuando se experimenta estrés al mentir, se provoca una tensión de las cuerdas vocales. (Los niveles de estrés de la voz humana se miden registrando los cambios de circulación sanguínea que riega las cuerdas vocales, ya que esta desciende cuando alguien miente). Los tres elementos en la voz que se alteran en ese momento son el volumen, el tono y la velocidad. La voz será más aguda y también puede, asimismo aumentar la velocidad (el hablar rápido expresa el deseo de acabar pronto con el tema) y subir el volumen. Esto último lo hará, bien para no tener que escuchar, bien para no dejar hablar a los que le acusan.
Y, en sentido contrario, cuando el mentiroso ha tenido tiempo de reflexionar sobre su mentira para tener por seguro que la dice a la perfección, empieza a hablar más lentamente, a bajar el volumen y a disminuir la velocidad.
- Cuando habla se come las palabras. Si no ha tenido tiempo suficiente de ensayar, en ocasiones el tono suele verse salpicado por “¿qué?”. “ahs”, toses , pausas y “ahora no me acuerdo”.
- Honestamente, sinceramente, francamente, son algunas de las palabras y frases que mas comúnmente indican un intento de engaño intentando convencer con ellas de una emoción que no se siente en realidad.
- “Créeme”, significa a menudo lo contrario: “Si consigo que me creas, harás lo que yo quiero”. La intensidad con la que una persona que dice “créame” intenta convencer a su interlocutor, es proporcional al tamaño del engaño. La persona piensa que no le creen y por ello subraya sus afirmaciones con un “créeme”. “No te engaño”, “¿crees que te mentiría?”. Son más versiones de lo mismo.
- Cuando escuche a alguien diciendo “sólo”, plantéese por qué esa persona intenta minimizar la importancia de lo que está diciendo, ya que esto es, para lo que se utiliza esta palabra, para minimizar el significado de las palabras que la siguen, para liberar a alguien de un sentimiento de culpa o para echar las culpas a cualquier otro motivo o persona. Nos plantearemos si le falta confianza para decir lo que realmente siente, o si intenta engañar con toda intención, o si trata de evitar responsabilidades. Analicemos la palabra “sólo” en su contexto y encontraremos la respuesta. “Sólo fue una comida sin importancia”
- Expresiones tipo que se usan más frecuentemente para convencer de que se está diciendo la verdad cuando, en realidad lo que se pretende es obligar a que le crean:
• “Confía en mí”
• “No tengo ninguna razón para mentir”
• “Hablando francamente”
• “Tú sabes que eso es mentira”
• “¿Por qué tendría que mentirte?”
• “Yo sólo te puedo asegurar que no es así.”
• “Sabes que te lo hubiera contado.”
- Cuando se amparan vehementemente entre un tipo de gente que no debería ser víctima de ningún tipo de reproche, porque responden ante una autoridad superior. Por ejemplo “Lo juro por la tumba de mi madre”, “Dios es testigo”, “Que me maten si no es así”.
- Cuando eluden utilizar la fe a la que pertenecen, o a su familia para convencer de su sinceridad. Por el contrario las personas con una convicción religiosa, o supersticiosa evitarán apelar a sus creencias para intentar convencer de que son sinceros. Dirán por ejemplo “No soy de ese tipo de personas”, “jamás me rebajaría a una cosa así”, o todo lo más dejarán caer una promesa de su inocencia.
- Hay un aumento significativo del movimiento de las manos hacia la cara, cuando nos sentimos dudosos, inseguros, exageramos o mentimos.
Entre estos gestos tenemos el frotarse los ojos y la nariz, tirarse de las orejas y rascarse el cuello.
- La sonrisa se muestra torcida (se sonríe por igual al mentir que al decir la verdad, sin embargo la sonrisa auténtica es más rápida, espontánea y simétrica, es decir la parte izquierda de la cara es un reflejo de la parte derecha, pero las expresiones faciales de quien intenta exhibir una emoción que no siente no son simétricas)
- El aumento del pestañeo es una señal importante que tener en cuenta, ya que indica que la tensión aumenta y que se le secan los ojos.
- La falta de contacto visual, el que nos rehuya la mirada, o si están en una habitación con puerta que mire con frecuencia hacia allí. No obstante los mentirosos que engañan concienzudamente y los compulsivos son capaces de mantener el contacto visual mientras mienten.
- El mentiroso diestro mira hacia su izquierda mientras miente y el mentiroso zurdo mira hacia su derecha. Este factor de la dirección hacia dónde mueve los ojos el interlocutor no es tampoco una prueba infalible, pero sí una señal importante del engaño.
La mayoría de diestros conecta con la parte izquierda del cerebro cuando quiere recordar algo sucedido y miran hacia su derecha. Cuando inventan una historia conectan con la parte creativa de su cerebro, el hemisferio derecho, y miran hacia su izquierda. (Esto es porque los canales sensoriales están cruzados en su conexión con los hemisferios cerebrales).
- El efecto Pinocho. En estudios de la circulación de la sangre se reveló que, cuando una persona miente, el aumento de la presión sanguínea y la liberación de unas sustancias químicas llamadas catecolaminas, provocan inflamación de los tejidos internos de la nariz, pero esto es solo una curiosidad ya que esta inflamación no es visible a simple vista. Sí que lo es en cambio la entrada en acción de las terminaciones nerviosas de la nariz por cuya causa, a menudo se siente la necesidad de frotarse la nariz para calmar el picor. En situaciones de estrés excesivo incluso puede verse acompañada de secreción nasal. Por ello a menudo el mentiroso sentirá la necesidad subconsciente de disculparse, diciendo cosas como “Estoy un poco resfriado”, o “Padezco alergia primaveral” Este fenómeno también se produce cuando la persona se siente molesta o enfadada.
- Contracciones de los músculos faciales, que se producen porque el cerebro está intentando evitar que la cara muestre cualquier reacción de respuesta. “Microexpresiones” minúsculas, de medio segundo, que revelan gran cantidad de sensaciones con ayuda de la cámara lenta.
- Brazos y/o piernas cruzadas, pues esto refleja un instinto defensivo básico.
- Dilatación de las pupilas. Refleja el susto o el miedo a ser descubierto. Este tipo de mentiroso es el que se ve sorprendido y suele ampararse en una reacción violenta, o de “a la defensiva”, en la que tratará de volver las acusaciones contra el acusador, o bien hacerse el ofendido tratando de desviarse lo más posible de la respuesta que le han pedido. “Tú, sí que eres un mentiroso”,o “Estas mal de la cabeza por pensar eso de mí”, La reacción se debe a la sensación opresiva de peligro que produce sentir que se va a ser descubierto inminentemente, saberse acorralado, y no poder defenderse con argumentos recurrentes. Este tipo de respuestas se usan para evitar la respuesta directa a una pregunta directa.
- Gestos que entran en contradicción con las palabras. Por ejemplo que la cabeza se mueva diciendo que “no”, cuando da un “sí” por respuesta o viceversa.
- Muestras de excesiva complicidad y sinceridad. Estas actitudes están expresando el deseo de querer gustar para favorecer su credibilidad.
TIPOS DE MENTIRAS
La mentira inocente es la que forma parte de nuestro entramado social y nos evita herir emocionalmente a los demás o insultarlos con la fría, dura y penosa verdad.
La mentira beneficiosa se usa para tratar de ayudar a los demás, por ejemplo el rescatador de un accidente que dice al niño que sus padres están bien, o el médico que trata de elevar la moral del paciente.
La mentira maliciosa son las que se cuentan por venganza o para obtener algún beneficio, como saben los famosos que suelen ser blanco evidente de estas mentiras, pues por ultrajante o poco probable que sea, alguien acabará cayendo en el fango. También se usan como armas en situaciones competitivas.
La mentira engañosa es la peligrosa pues pretende hacer daño o aprovecharse en su beneficio. Puede ser en forma de ocultación de información que distorsiona así la verdad o en forma de falsificación de los hechos.
El autoengaño que permite que uno abuse del tabaco o la comida y diga que no es adicto o se convenza de que un postre de muchas calorías no altera la dieta.
TIPOS DE MENTIROSOS
El mentiroso natural es alguien que tiene conciencia de que lo es, pero confía en su habilidad pues lo viene haciendo desde la niñez (quizás por haber crecido en un ambiente excesivamente riguroso a la par que hipócrita) y de adultos esta capacidad les convertirá en mentirosos habituales, sociales, con diferentes grados personales de respeto por la ética.
También puede tratarse del mentiroso romántico, cuyo único límite es su imaginación y que puede desarrollar un gran talento que aprovechará para manipular a su pareja sin que el afecto que dicen sentir por ella sea real. Mentiroso manipulador.
El mentiroso no natural es aquel que fue convencido por sus padres, entorno y educación, de que mentir era algo imposible pues siempre sería detectado. Les cuesta mucho mentir, que no se les note, e incluso pueden defenderse diciendo verdades que provoquen problemas entre los que le rodean, “demostrando” así, no mentir jamás.
El gran problema para descubrir de inmediato a un gran mentiroso es que llegan a creerse sus propias mentiras, de forma que al expresarlas tienen tanto aplomo en "su verdad" que el que le escucha cree y no encuentra forma de saber que el mentiroso está mintiendo.
Se les descubre después de un tiempo quizá, aunque tratarán de tapar con una nueva mentira y una justificación su acción anterior de forma que puede llevar mucho tiempo descubrir la verdad.
1. Una persona que no está diciendo la verdad tiene siempre una actitud ‘a la defensiva’ . Sus gestos son rígidos, escuetos y siempre hacia su propio cuerpo, evita mirarnos a los ojos y se muestra incómoda .
2. Del mismo modo, sus gestos parecen artificiales : los de la cara se limitan únicamente a la boca –cuando uno realiza un gesto sincero, utiliza toda la cara-. Por ejemplo, si sonríe naturalmente, de verdad, todos los músculos del rostro lo hacen: la mandíbula, la frente, la boca y los ojos; mientras que si lo hace de modo falso, sólo sonreirá la boca.
3. Se toca la nariz, el cuello o se cubre la boca al hablar. Científicos han encontrado que alguien que miente suele sentir picazón en la nariz, lo que a su vez puede hacer que esta persona sienta necesidad de rascarse. El tocarse la nuca es un signo de nerviosismo. Por otro lado el hecho de que se tape la boca con la mano es como si de forma inconciente estuviera tratando de detener las mentiras que está por emitir.
4. Taparse los ojos. (gafas, pelo, sombras)
5. Igualmente, los gestos de las manos son reducidos , se limita a tocarse la cara y la cabeza, es raro que se toque el pecho o el corazón . Y estos movimientos no suelen coincidir con las palabras e incluso pueden aparecer como opuestos a ellas (si nos está diciendo que le gusta un regalo, por ejemplo, a continuación, fruncirá el ceño ). A veces Mueven la cabeza en signo de negación mientras que verbalmente se dice algo afirmativo.
6. Otro síntoma significativo es que la persona mentirosa cambiará de tema en cuanto se le brinde la mínima oportunidad. La persona que es inocente de lo que se le acusa tratará de dejarlo bien aclarado, mientras que el culpable se verá encantado de abandonar el asunto . También podemos notar que el mentiroso hablará mucho , en exceso, ya que se siente incómodo con los silencios y, con frecuencia, utilizará el sarcasmo para respondernos. O por el contrario utilizará Sutiles silencios.
Independientemente de los movimientos, verbalizaciones, actitudes, el mentiroso, rapidamente cae en su propia trampa. Yo creo que no vale la pena estar a la expectativa con la finalidad de detectar si estamos o no ante un mentiroso, simplemente permitirle hablar, con toda la capacidad de fantasear, que les es característica y a la vuelta de la esquina, nos percatamos que todo su cuento es una mentira, sin necesidad de esforzarnos, ya que con facilidad olvidan su cuento anterior y con facilidad también, tejen su propia trampa. Percibo en estas personas, una necesidad tremenda de reconocimiento, el cual creen ganarlo mediante sus fantasías, sin pensar que es este medio el camino mas fácil, no solo para autoengañarse, sino también para quedarse solo, sin amistades y sin el reconocimiento, que tanto necesitan.

V
Si la mentira es útil, ser capaz de detectar a un mentiroso es igualmente útil.
Cuando se miente se dejan pistas en tres ámbitos.
1.- El físico.
La respiración, se enrojecen y sudan, e incluso tiemblan, las manos.
2.- Gestos de conducta.
Aunque si no se conoce a la persona es más difícil, pues cada uno tiene sus propios gestos. No obstante, cuando se miente no se mira a los ojos y se mueven menos las manos y los pies. Se tarda más en contestar y el que miente hace más pausas. Otros indicios, menos fiables, son taparse la boca o tocarse la nariz.
3.- En el mensaje que se trasmite durante la mentira.
Se dan pocos detalles; si se hace referencia a conversaciones no se repiten citas textuales; no se hacen referencias temporales o espaciales, ni se aportan percepciones sensoriales (olores, ruidos, sabores). Ni se dan detalles de situaciones imprevistas pero secundarias durante la historia. El que miente incluye en la historia la mayor proporción de verdades posibles, intercalando las mentiras.
De todas formas, hay mentiras y mentiras. Están los que preparan la historia, la premeditan, y los que la improvisan para salir de algún aprieto. Estos últimos son más fáciles de detectar.
Hay que también fijarse en La mirada. 'Mírame a los ojos y dímelo otra vez'…….. Quién no ha dicho esto alguna vez. Y lo dice con una base científica detrás.
El mentiroso, cuando miente, no suele aguantar la mirada de su interlocutor.Pies y manos inmóviles. Se reduce el movimiento de los pies y de las manos. Otros síntomas físicos. Además de los gestos, el cuerpo tiene otras reacciones incontrolables que pueden dar pistas, aunque varían en cada persona. Se trata de un enrojecimiento de la cara, un aumento de la sudoración de las manos y en algunos casos un temblor de las manos o de la mandíbula
ROSTRO INANIMADO
Al mentir, "el movimiento de la cara se limita solamente a la boca, no a los ojos, que normalmente se mueven con la boca". Después de mentir, los labios se aprietan y la mirada suele mantenerse fija, para evitar desviarla o pestañear de más.
MANOS EN LA CARA
Debido a la ansiedad, quien dice una mentira no sabrá bien qué hacer con sus manos mientras lo hace. Puede poner una mano sobre su boca o sobre los ojos. Otros tocan sus orejas o escarban en ellas. Inconscientemente, suelen arrugar suavemente la nariz o la frotan con la mano como si se fueran a estornudar.
OJOS DELATORES
Cuando tratamos de recordar un hecho, los ojos de la mayoría se mueven hacia arriba y a la izquierda, explican en Warning Signs. En cambio, cuando pensamos en algo que planeamos hacer en el futuro, los movemos para arriba y a la derecha. El ejercicio es hacerle al sospechoso una pregunta que ponga en evidencia su mentira. Si dice la verdad, sus ojos se ubicarán arriba y a la izquierda, pero si piensa en algo que no ha pasado, adoptará la posición contraria.
EXTREMIDADES INQUIETAS
"Si las manos se esconden en los bolsillos o las palmas se ubican hacia adentro, el nerviosismo queda en evidencia. Las palmas hacia la cara de las personas es un signo universal de inocencia y verdad", afirman los autores. Las piernas también revelan incomodidad si se mueven rítmicamente o golpean el piso.
ESCONDER EL CUERPO
Si se está sentado junto al sospechoso y se le pregunta algo que lo incomoda, probablemente él se parará y se moverá por el lugar. "Es difícil mentirle a alguien estando cerca", explica el libro. Quien miente probablemente dará vuelta su cabeza o su cuerpo entero. O pondrá el cuerpo rígido para parecer más honesto.
SONIDO DE LA MENTIRA
Cuando no dicen la verdad, las personas se demoran más en responder a las preguntas, para así fabricar la mentira. Las respuestas verdaderas son casi automáticas y sin pausas. Otra pista es que la voz aparezca más aguda de lo normal. "La tensión afecta las cuerdas vocales, estrechándolas más de lo usual y resultando una voz más aguda", aseguran los autores.
MENTIRAS CON ECO
Según Warning Signs, la mayoría de los mentirosos responden con las mismas palabras de la pregunta. "Es más simple que inventar una respuesta", dicen. El lenguaje suele ser menos coloquial y, para aumentar su credibilidad, quien miente entrega una abundancia innecesaria de información. También es probable que pronuncie mal. "Como las mentiras confunden el cerebro de quien las dice, las primeras letras o palabras pueden ser cambiadas", explican.
TEST RÁPIDO
Para observar más gestos reveladores, los autores sugieren una prueba simple: discutir un tema conflictivo con la pareja y cambiar rápidamente a otro agradable y relajado. Quien realmente miente, se sentirá notoriamente más aliviado y entusiasta con este tema menos intimidatorio. Si está diciendo la verdad, no querrá cambiar la conversación.

VI
escrito por Laura Garanados el 20/04/2008
El mitómano miente en cosas pequeñas y grandes, su vida en una pura mentira, y a veces ni se acuerdan.
Su principal característica es que se sienten superiores, porque no están contentos con su realidad, suelen decir que vienen de un status social mucho mayor del que en realidad vienen. Egocéntricos, egoístas y encantadores a la vez.
Su mecanismo es la negación a sus mentiras, y si los pillas sacan otra para cubrir la que han dicho, cosa que en poco tiempo te das perfecta cuenta. Se enfadan mucho cuando les pillas mintiendo y no quieren hablar de ello. Lo siguen negando.
Vivir con un mitómano, es morirse en vida, desconfianza en todo, ataques de ansiedad, querer y no saber si te quieren o fingen, en fin, ... Si puedes soportarlo o no te queda mas remedio... Pues te deseo la mayor suerte del mundo.
Sobre la grafología no puedo decirte nada, sólo siquiatra y rezar para que no lleguen a la paranoia, que es el final en el mitomano.
escrito por Laura Garanados el 20/04/2008
Ha sido una persona que proclamaba su amor incondicional por mi, por encima de todo. Muy amorosa y encantadora, pero “alguien que está pero no está”. Que es imposible que reconozca sus fallos. Que no quiere ni oír hablar de su ausencias. Que demuestra pertenecer a otro gremio que la realza y la hace sentir importante. Una persona que se ofrece para escuchar y ayudar los problemas de cualquiera para sentirse importante y especial. Una persona que te muestra un evidente desprecio y que su actitud encantadora oculta su egoísmo. Es una locura vivir con alguien así, es surrealista. Ahora se ha ido de casa, como escapando de mi presión y culpándome a mí de todo. Haciéndose el ofendido. Ahora se siente libre. Es una locura haber vivido con alguien así.

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