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jueves, 10 de junio de 2010

Tener Clase (fragmento de la memoria del elefante)

Cualquiera que fuera el sitio del que venía, su atmósfera había logrado impregnar aún más su personalidad de ese otro aroma que no se encuentra en los frascos, mezcla de belleza serena, misteriosa lejanía y armonía natural, que junto con unas cuantas gotas de persona seria y otras tantas de misterio, conforma ese extracto único y delicadísimo que tampoco se puede comprar etiquetado. El perfume de la clase, no se puede fabricar. La abuela Mamaluí, cuando en verano repartía consejos con la merienda a las primas mayores con el sano propósito de aquilatar sus palmitos, les decía que solamente existían dos formas de conseguir que una mujer emanara esa poco común fragancia de la clase. Una, naciendo con ella, y otra, adquiriéndola por contagio muy, muy prolongado y muy, muy difícilmente.

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