Fotogalería

martes, 4 de enero de 2011

Año nuevo

Empiezo el año nuevo como todos, embriagado de licores y proyectos y a las doce en punto le quito el envoltorio de piel de uva y lo matriculo en el calendario. Incluso para que se vaya habituando a lo que sin duda va a ser una existencia de crisis, le concedo el día de fiesta tradicional, más un domingo de propina, antes de empezar a deshojarlo propiamente dicho.

Sin embargo -!misterio de la navidad¡-, al tercer día, como un Jesucristo a la inversa, el año 2011 ha "desresucitado". Es decir, que no se ha presentado a fichar el lunes día 3 y desde entonces está desaparecido del horizonte de sucesos sin que nadie haya sabido dar noticia ni explicación a su paradero.
El Ayuntamiento de Madrid, que se llama Ayto para los amigos y que es excelentísimo, con el fin de disimular su desconcierto, ha instalado en la ciudad una niebla densa y masticable, una niebla tan cargada de humedad, que parece un lametón del paisaje, aunque del paisaje propiamente dicho, tampoco haya ni rastro, pues aprovechando la coyuntura, se ha escondido detrás de los árboles que se han escondido a su vez detrás del bosque, en lo más espeso del lametón, para poder fumar y hacer humo sin que lo note la nueva ley antitabaco.
Menos mal que yo tengo a Marta conmigo, que sólo se fía de su intuición y que sabe cuando hay que quitarse el vestido de Musa para ponerse el de brújula norteña. Gracias a ella, también yo sé hacia donde tengo que soplar el humo.

-No es lo mismo, calcúlome Pi, que, me pica el culo- me aclara ella, y yo le contesto que le estoy cogiendo el punto a esto de los dibujitos con el móvil.

¿Por qué será que nunca consigo mirarme en sus ojos sin verme desnudo?





















No hay comentarios:

Publicar un comentario