Fotogalería

lunes, 21 de febrero de 2011

Como Dios... me voy a quedar.

Al gogle (guguel para los snobs que se molan pronunciándolo en inglés), le pasa lo mismo que a Dios, que se lo sabe todo y que sus caminos son inescrutables. Entro a buscar referencias sobre el aura y la fotografía kirlian y resulta que me lleva al portal de un centro de belleza facial que se llama "El Espejo del Alma"... Vale, pues mira por donde me acaban de tocar las narices los dos. El uno por pasarse de leído y de escribido con sus enlaces y el otro, ya que estamos, casi podríamos decir que por estética conceptual. ¡¿Cómo que El Espejo del Alma?! Vamos a ver, casos clínicos aparte, el espejo del alma es lo que justamente tratan de ocultar los centros estéticos, o sea, esa cara que con el tiempo y nuestros actos nos acabamos mereciendo todos y con la que algunos no se conforman porque les delata. El Espejo del Alma es por lo tanto un nombre no sólo inapropiado y paradójico para un centro de belleza, sino retorcidamente malicioso y de un cinismo supino. La gente no quiere que nadie le vea el alma, lo que quiere es que la vean joven y guapa aunque sea mentira y por eso precisamente es por lo que acude a ellos. A un centro de estética va uno a que le mientan la cara y a que le amordacen, le acartonen y le plastifiquen el alma en la trastienda de la imagen, que es donde más guapa está cuando es fea. Yo para mí que a los únicos que retrata el nombrecito de la página, es a los dueños del negocio.
Voy a ver si encuentro lo de las auras,

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