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miércoles, 31 de agosto de 2011

El Arrebatamiento

Mucho oigo hablar últimamente del Arrebatamiento, ese día en que Jesucristo vendrá a buscar a los justos de la tierra y se los llevará al cielo, antes de que empiece el Apocalipsis a repartir estopa. Ni que decir tiene que todos pensamos que nosotros iremos montados en ese primer arrebato divino con destino ignoto (el cielo es muy lato y ambiguo), pero es que somos siete mil millones de justos convencidos, los que poblamos la canica y resulta que en la Biblia sólo hay sitio para ciento cuatro mil arrebatados. Una putada, sí y qué casualidad, que coincida con el número de individuos, (cabroncete arriba, cabroncete abajo), que según los conspiranoicos gobiernan por encima de los gobiernos de la timocracia y que son los verdaderos dueños del mundo mundial orbital planetario circular.
Yo "pa" mí, que si alguien sale de este planeta, antes de que este planeta se nos sacuda de encima a todos, serán precisamente esos cien mil y no los jotaemejotas, ni no los judíos. Así me lo ha enseñado la experiencia y así me lo dice la nariz. De los cuatro mil restantes, dos mil serían científicos, médicos, ingenieros y demás empollones y los otros dos mil irían sólo para limpiarles el trasero y seguir sirviéndoles el te. Que no, que los jotaemejota, no pueden ir, que son demasiado... influenciables. Pero si nos lo pensamos bien, esto quizá no sea tan malo después de todo ya que una vez que se hubieran marchado los supuestos artífices del cubo de basura terráqueo que habitamos, a lo mejor el planeta se recuperaba y ya no hacía falta que viniera el Apocalipsis a por el resto de nosotros, que no tenemos la culpa de nada, ¿O sí la tenemos?
En cualquier caso se me ocurre también que si nos lo pensamos todavía mejor, podríamos sufrir un arrebato generalizado, pero aquí, en el suelo, y coger directamente a esos cien mil por dónde se dejen agarrar, montarlos en una lanzadera catapulta intergaláctica made in Chi-Na-Sa, con banderines multinacionales y música de los Panchos tuneada, y mandarlos a orbitar un atolón de piedrolos gélidos en el cinturón de Kuiper. ¿Estos no sacan petróleo de una piedra? Pues hala, a perforar asteroides.
Así seguro que el Apocalipsis nos perdonaba.

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