Fotogalería

lunes, 23 de abril de 2012

Pájaro sin Rama

Cuando por fin aprendió a volar, no se lo pensó dos veces. Apuntó el pico en vertical hacia el paladar del cielo y batió las alas hasta alcanzar una velocidad de fuga acorde con su naturaleza y con su peso. Y se fugó primero de la seta de smog que envolvía la ciudad y después de la cota aérea de las aves que subían más alto. Se fugó de los pasillos aéreos de los aviones, de las nubes limítrofes, del límite invisible de la estratosfera, y por último de la orbita estacionaria de los satélites más alejados. Se fugó de todo aquello a la velocidad de once kilómetros por segundo, y como si no tuviera una meta clara en la vida, siguió subiendo, ahora alejándose simplemente de la tierra en dirección a la luna, según pudieron constatar los cosmonautas de la estación orbital internacional. Cuando días después rebasó la cara oculta de la luna ya nadie más pudo volver a verle con los ojos de la cara. Años más tarde dijeron que la nave Casini se había topado con él en las cercanías de Saturno y que después de analizar el rumbo que llevaba, habían llegado a la conclusión de que estaba atrapado en el interior del quinto anillo y que por alguna razón no podía zafarse de aquella noria perpetua. Quizá después de todo no había aprendido a dominar todas las artes del vuelo y fuera un pájaro de una sola dirección, incapaz de hacer otra cosa que volar hacía adelante. Un pájaro raudo sin duda, pero también un pájaro sin izquierda, ni derecha, sin arriba y sin abajo, sin brújula en su cerebro y sin una rama en la que posarse.

1 comentario:

  1. demasiado espacio para tan poca pluma...más vale pájaro a mano que agujero negro.

    ResponderEliminar