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miércoles, 17 de octubre de 2012

21 dic. 2012

El día 21 de diciembre del 2012, (salvo que los americanos hayan decidido empezar la tercera guerra mundial, o el Curiosity haya encontrado vida en marte) no pasará nada fuera de lo normal y el día 22, amanecerá como cualquier otro, el sol saldrá por el este y el Norte magnético seguirá señalando al ártico. No habrá rayo cósmico, no habrá final de los tiempos, no habrá cataclismo, extinción masiva, ni punto de inflexión espiritual que haga despertar esas nuevas, conciencia y consciencia, de las que habla todo el mundo y nadie concreta. Simplemente el calendario maya volverá a la casilla de salida de su primer catúm, la bolsa de Tokio abrirá a la hora en punto el acuario de los tiburones y un jueves corriente y moliente de vísperas de navidad, nos devolverá a la sempiterna rutina de nuestras vidas, recordándonos que el turrón ya se nos ha vuelto a colar en casa otra vez. Será la última vuelta de tuerca del Sistema, El Desencanto. A partir de ahí, o de verdad le damos forma a este hartazgo y, jugando con sus propias reglas, creamos un nuevo partido, una nueva idea, que podamos hacer valer en el Congreso para cambiar las reglas, o en menos de quince años, habremos vuelto a la sociedad de castas del siglo XIX , con el agravante del control absoluto que ejercerá sobre las libertades, los consumos y los movimientos del individuo, la tecnología.
Por cierto, que en cuanto a espectáculos celestes se refiere, a mediados-finales del año 13, está previsto que nos visite un cometa que podrá, dicen, rivalizar incluso con el brillo de la luna. No será como para que ninguna secta decida suicidarse en masa, ni como para pensar en que llega el planeta  Niburu, pero quizá  nos ayude a entender lo efímero de nuestra existencia, la cantidad de energía que perdemos en batallas que no merecen la pena y  con ello, a establecer un nuevo orden de valores y prioridades para el resto de nuestra existencia.
¡Joder, qué metafísico me he puesto!.

1 comentario:

  1. hoy es uno de esos dias, en los que no me importaría, que fuera 21 de diciembre y pum!!!.Se acabó con la crisis y con el insufrible turrón navideño, lo que no sabemos es de que manera, si es que llega a ocurrir, yo particularmente prefiero no sufrir. Vamos que voto por que pete todo de golpe. La putada es que la lotería es al día siguiente, y supongo que no nos avisarán para no comprar.

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