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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Dios (fragmento Memoria del Elefante)

En el centro justo del calor el fuego no quema. Hacia el centro justo de la luz se puede mirar sin daño. En el mismo centro del frío está el calor, igual que en el centro del calor habita el frío. De la misma forma que en medio de la oscuridad hay luz y viceversa. Y todas las cosas habitan un mismo centro y sólo uno. Y sólo ahí. Un poco más allá el fuego ya quema y la oscuridad es ciega. Un poco más lejos, la luz no se puede mirar y el frío se llama hielo. Por eso existe un punto en el que todo esta comprendido, equilibrado, en el que los extremos se funden y todo es y no es, al mismo tiempo de un tiempo global que no transcurre, de un tiempo imposible de medir. Y es ahí, en ese centro, donde nace la energía, donde muere, donde siente. Ese es el lugar del que todos provenimos y al que todos regresaremos. Y todo sin haber llegado a salir, y todo en lo que transcurre ese instante, Dios, que nos parece tan eterno.

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