Fotogalería

viernes, 25 de enero de 2013

Amy Martin

Dios nos libre de los mediocres con pretensiones de intelectual, o de lo que sea, y de toda esa caterva egocéntrica que cree haber nacido con el derecho adquirido al reconocimiento general. Me refiero a esos  patéticos con síndrome umblicocéntrico que ven a los demás como el mero decorado de su vida y que se miran en espejos engañosos que les retratan más guapos de lo que son en realidad. En el caso de esta nena mitómana-progre de papá, sus fotos hablan por sí mismas. Ella es la más guapa, la más inteligente y la más original del universo y todo lo que hace lo hace a la perfección aunque no haga nada de provecho. Arrogante, prepotente, superior. Ella es la vanguardia, la moda y la cima de la cresta de la ola, pero en el fondo, "en cuántos placeres de vanas jactancias yaces, hermosa de mí trascordada, que vengo con priesa por ti, que casada estás con el mundo y como él, compuesta de errores". Nos ha robado a todos a razón de 16 céntimos por palabra y la muy imbécil no se siente culpable, siente que eso es lo que vale su ingenio universal. Ahora aterriza como puedas monina, hazte la incomprendida y cuéntale a tu espejito mágico que todos están contra ti, que sienten envidia cochina de lo artistaza megapolifacética que eres y de lo bien que te sabes disfrazar. La única verdad es que en el mundo de las realidades terrenas te echaron a la calle por incompetente y  que te cerraron en las narices todas las puertas a las que llamaste sin la mediación de tu marido-mecenas. La culpa, por supuesto siempre fue de los demás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario