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lunes, 18 de diciembre de 2017

Geoingenieria, política y control de medios e internet



España ya no es un país de izquierdas, ni de derechas, es un país de desconcertados que votan por inercia y piñón fijo a la misma corrupción bicéfala que tenemos por democracia. Tampoco creo que nadie espere ya nada de los políticos, ni de sus partidos, salvo que les permitan quedarse como están. Y es que también somos un país resignado a la inacción social, nos metieron en la mollera y a martillazos que no es europeo ni civilizado y sí cafre e iconoclasta, echarse a la calle a pedir reformas y explicaciones y no hemos sido capaces de salir de ese marasmo. Los políticos no son nuestros empleados, por lo visto es al revés. Los medios de comunicación no nos informan, se limitan a aleccionar. El nivel cultural baja, las consignas de manada se imponen y cada vez estamos más lejos de la verdad.




La derecha esclaviza, la izquierda adoctrina y ambas son las caras de una misma moneda; El Sistema. Hablar de derechas y de izquierdas como de dos conceptos diferentes, antagónicos y sin conexión, es por lo tanto una soberana idiotez. Una vez entendido esto y sabiendo que votes a quien votes, siempre votas al Sistema, la verdad se abre paso por sí misma con absoluta nitidez. Revolución, guerra civil, dictadura, falsa democracia y vuelta a empezar. Esas son las 4 etapas de esta engañifa de sistema desde Cromwell y la Revolución francesa. Ya no hay nada que inventar. La banca y el empresariado mandan, los políticos ejecutan y la justicia reviste todo de legalidad.




Alternando periodos de bonanza y de burbujas económicas con otros de crisis, El Sistema por la derecha vende estabilidad, moderación y eficacia y por la izquierda avances sociales y cambios progresistas, pero ambas dependen de los mercados. Ambas son una mentira, una ilusión, la una se complementa con la otra y las dos trabajan en beneficio de sí mismas, o sea de El Sistema. En el fondo y a los libros de historia hay que remitirse, la derecha representa totalitarismo, clasismo, elitismo y brecha social, empleo precario, sueldos miserables e impuestos desproporcionados, y siempre ejerciendo un control exahustivo sobre el ciudadano, con recortes de libertad, pero conservando y ampliando los privilegios para sí. La izquierda por su parte representa la falsa igualdad, la tolerancia y el aperturismo social envuelto en doctrinas e ideologías de todo pelaje, supuestas medidas sociales y supuestos derechos fundamentales e inamovibles, pero su verdadero objetivo es la mera doctrina del pensamiento único, que luego haga aceptar con docilidad los periodos de recortes de libertad y esclavitud. La derecha hablará de seguridad, estabilidad, prosperidad, tradición, orden y disciplina, y la izquierda de igualdad, solidaridad, cambio, progreso, aperturismo, libertad, justicia, altruismo... muletillas de un mismo discurso para necios, ya que la incultura y la ignorancia son el arma de los dos. La perversión del lenguaje y los medios de comunicación son el instrumento que lo hace posible.





Los grupos de comunicación controlan la información y el pensamiento, cada vez concentran mayor número de medios y facilitan la alternancia y la continuidad de El Sistema. Lo protegen y premian el triunfo de la mediocridad. Si nos fijamos por ejemplo en la prensa, enseguida veremos que la prensa miente, intoxica y fabrica noticias y corrientes de opinión. La prensa tergiversa y retuerce la verdad y las palabras para defender lo indefendible, hace montañas de granos de arena y reduce cordilleras enteras (la corrupción generalizada) a fútiles anécdotas de polvo que se lleva el viento. Los medios en conjunto distraen la atención de los focos principales de interés y la desvían hacia polémicas de patio de colegio y entelequias para gallináceas (el sexo de los ángeles). Los medios son mentira y abuso, que se excusan cobarde, cínica y torticeramente en la libertad de opinión. Los medios insultan a la inteligencia y fabrican la “verdad”. Los medios informan y desinforman a conveniencia. La verdad también tiene dueño, y eso es  lo que en el fondo te cuentan y nada más.






La corrupción es algo más que el simple regodeo malsano de restregarnos por la cara el calcetín sudado de la impunidad, o el mero afán de hacerse rico, ya que se trata en realidad de acaparar parcelas de poder que te permitan seguir estando en disposición de gestionar El Sistema. Tanto derecha como izquierda, procuran perpetuarse y medrar copando esas parcelas a través del control o el monipodio de sectores, bancos, medios de comunicación, alimentación, energías, textiles y hasta de la difusión del arte y de la cultura. Cuanto más sátrapas, más premios y honores se conceden unos a otros, y fácil resulta comprobar como en ambos bandos los que nos gobiernan hoy son los descendientes de los que nos gobernaron ayer, desde la edad media.






Así que el último bastión de libertad que nos queda consiste en defender a muerte la independencia de internet y ganarles la batalla por su control. Es lo último que nos queda para podernos expresar libremente. Si dejamos que El Sistema lo controle como controla los demás medios, se acabó. 





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