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lunes, 29 de enero de 2018

De médicos y dioses





Una vez que estaba viviendo, me ocurrió que casi me morí, los médicos, por ir a verlos con tonterías, habían empezado a encontrarme cosas defectuosas y sospechosas en la cáscara del alma, y con el susto me puse peor. Me quedé pensando que cómo iba yo a morirme en ese momento, con la cantidad de cosas bonitas que me quedaban todavía por escribir. Aquello no podía ser, así que un día a la hora de la siesta, fui y hablé con Dios. Yo le hice unas cuantas preguntas difíciles, que le tenía guardadas desde tiempos arqueológicos y Él me respondió con un montón de respuestas sencillas. Era astuto el viejo y se tenía el asunto bien estudiado. Al final llegamos a un acuerdo, yo le prometí charlar con él más a menudo y Él me dejó seguir un rato más, rellenando cuartillas.

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